SEMBLANZA

Reyes
DR. FORTUNATO REYES HERRERA
1950-2008
†1 de Marzo del  2008
México . D.F.

En la vida hay espacios, hay momentos, hay circunstancias y coincidencias  como dice  la  canción de Guadalupe  Pineda  “tantos  mundos, tantas estrellas, tanto  espacio y coincidir” ;  así  fue  como tuve  la oportunidad  de conocer a  Fortunato  Reyes mi maestro, mi compañero de trabajo, confidente, simplemente mi amigo con quien  curse  por  los momentos más alegres como el nacimiento de mi  hija del cual era su padrino de bautizo, pasando por el proceso de divorcio, hasta nuestros mejores   logros con trabajos que lograron algún premio dentro de la Sociedad  Mexicana de  Ortopedia y en conjunto con el  Dr. Eduardo Luque su maestro  y  amigo  personal.  Su  afección hepática fue lo que  le  quitó  energía  en sus  últimos  años,  teniendo periodos  mejores y  otros  regulares,  pero  siempre  que pudo  dando  consulta y trabajando  en cirugía  mientras  su  cuerpo  se lo  permitía.   Por tanto  quiero aprovechar este espacio para  dar un punto de  vista de la visión  que tenia de él,  como  maestro, como hombre, como amigo, como compañero de quirófano.

Fortunato  fue  como muchos un  hombre  que lucho  toda  la vida  por todo  lo  que tenía.  Recuerdo muy  bien que me decía cuando salíamos  a  comer  que  nunca  pedía pollo  en  ninguna presentación  y esto  debido a que  recordaba  que  de  joven  se  había dedicado  a  vender  pollo y  decía  que  había  visto y comido  tanto  pollo en esa  época, que fue su primer trabajo  formal, que decidió no volver a hacerlo, fue un  estudiante dedicado y siempre preocupado por su madre y en muchas ocasiones por sus hermanos menores.

Tuvo  la  fortuna  de conocer al  Dr.  Eduardo Luque  en el  mejor  momento de  su  vida y desde entonces aprendió  de forma muy cercana el uso de los alambres sublaminares y la utilización  de las  barras  de Luque  dobladas  para  armar  los marcos  de  Luque  tanto  para hacer correcciones  de escoliosis así  como  para  fracturas,  con  todas sus limitaciones y dificultades de un  inicio.  El  era portador  de  la  información  de ese momento que  eran los  principios  del  Dr. Harrington con su barra y en esos  momentos fue cuando se sentaron los conceptos de los segmentos vertebrales y las correcciones  segmentarias, así como el efecto desrotador al aplicar  alambres  fijos  a una barra. Comentaba  incluso en esos momentos  que  cuando fue enviado a rotar con los amigos  del Dr. Luque  a Estados Unidos una vez el cirujano a cargo pretendía colocar unas barras y alambres  sublaminares  y después de  batallar  le  permitió  como  visitante ayudar a colocar los alambres y la  barra, quedando muy agradecido el  cirujano a pesar de que era casi imposible que un  visitante  participara de forma directa en una cirugía,  incluso  le fue ofrecida la oportunidad de continuar  trabajando  ahí pero el prefirió regresar a la ciudad de México donde  tenia lo que mas amaba en la vida  que fueron sus  hijos  Julieta y Roberto.

Junto a el  vivimos el  cambio  de conceptos  en el  manejo de  la  columna,  al  vivir los principios de la  colocación de  tornillos  transpediculares  en la  zona  lumbar y  la  utilización  de  placas  en la  zona  lumbar  según  lo  estilaba el  Dr. Luque con el  sistema GDL ( Germán  Díaz Lombardo , en  honor  al  Hospital  donde  se trabajaba con los niños en la  ciudad de México )  todo  siguiendo los principios  de  Roy Camile.
Vivimos    la introducción  del  concepto de  espaciadores intersomáticos lumbares   con éxitos  y fracasos,  utilizando  hueso  de  bovino  en  taquetes que  se  rompían en  ocasiones y se  protruian al canal  teniendo que volver a  operar  al paciente.  hasta  que se  comenzaron a  comercializar cajas  de    metal  y posteriormente  de PEEK o  fibra de carbono.
           
Fue el promotor  incansable  en  el  Hospital  Ángeles  del  Pedregal, de  la  ciudad de México para que se compraran los  equipos  de mínima invasión  en  columna lumbar, el  sistema MED y el primer sistema de neuronavegación en cráneo y en   columna lumbar. Como no recordar los talleres en cadáver para adiestrarnos  en técnicas percutáneas y  neuronavegación, mismas  que se compartieron con neurocirujanos y  ortopedistas interesados en la columna  en las áreas de anatomía de la UNAM y de  la   Universidad  Autónoma de  Nuevo León.

Vivió  la inquietud del Dr. Luque   y de varios  compañeros por formar un grupo de especialista  “Amigos de la columna ” que  se  reunían para discutir  experiencias y  sus inquietudes,  mismo  grupo  que  logró evolucionar a la fundación de la Asociación Mexicana de Cirujanos de Columna AMCICO, hace 10 años. Logro  la presidencia de  AMCICO  por dos  años  del 2004 al 2005 donde incluso contó con la posibilidad de realizar la  reunión conjunta con SILACO en  la  ciudad de Mérida.
Dentro de  su apoyo con los últimos  trabajos del Dr. Luque  participo  en el  protocolo de proteína morfogenética BMP que se  realizó en colaboración  para los primeros casos de pacientes. Una vez enterado de las posibilidades de hacer mínima invasión participó en la inquietud del Dr. Luque  para   hacer las correcciones  de  escoliosis por vía  anterior  y paso  muchas horas trabajando con  cerdos para  hacer toracoscopia, hacer  disectomías,  corpectomías y  colocación  de tornillos    barras   por esta vía   .     Fue  uno  de los  enamorados  por  las  artroplastias  de  columna  lumbar  y  cervical  y  este interés se lo compartió el Dr. Delfino Flores  que lo acompaño a Brasil  a   visitar al Dr.  Luis Pimenta donde adquirió información para  iniciar un  equipo  de artroplastias lumbares  pasando por la Charite, después la Prodisc y finalizando  con la  Maverick. De igual  manera  siempre le intereso  la  artroplastia cervical  con   Bryan  y después  con Prodisc-C .
           
Durante varios años  y  cuando fue llamado por su amigo personal  Don Olegario  Vázquez Raña dueño en la actualidad de Grupo Ángeles Servicios en Salud , a colaborar con el  Comité Nacional  de  Ortopedia  de  la Cruz  Roja, durante el tiempo que Don Olegario mantuvo la presidencia de la Cruz  Roja central en la ciudad de México hizo todo lo posible para que todas las compañías relacionadas con el trauma y la ortopedia donaran equipos para facilitar a los cirujanos de trauma, ortopedia y neurocirugía ,su trabajo, legado que beneficio a  miles de personas que se atienden de forma gratuita en esa benemérita institución de la ciudad de México. Tuvo la  oportunidad de acompañar al hermano de Don Olegario a un centro  de Estados Unidos donde un nerocirujano le realizó  disectomía  por  mínima invasión y a petición  del paciente el entro a la  cirugía una vez que el daba  por terminado  el procedimiento, Fortunato hizo el comentario de que quedaba un fragmento subligamentario que buscara, a lo cual el cirujano americano accedió incrédulo y encontró un  fragmento, agradeciendo de forma amplia por el consejo y por haberle  evitado un problema mayor  con el paciente. 
           
En el hospital Ángeles del Pedregal, compartió con neurocirujanos como el Dr.  Ernesto Matinéz Duart , con quien trabajo muchos años, con el Dr.  Ignacio Madrazo, el Dr.  Ramiro del Valle, el Dr. Ricardo Naumman que fue presidente  de AMCICO,  en fín varios neurocirujanos con los cuales aprendimos y convivimos.

Los últimos dos años de  su vida fueron de lucha contra los desequilibrios con su hígado mismos que al final pese a estar en programa de transplante de hígado y de haber conseguido un donador, después de poco más de 9 horas de cirugía pasadas las 6:00 AM del sábado 1 de Marzo del 2008, dejo este mundo material para pasar a una dimensión superior. Para variar y no fallar, como era su costumbre durante muchos años, escogía los primeros horarios de la mañana para operar de rutina, las 7:00 AM y si no había lugar pedía las 6:00 AM , bueno pues tal parece que así lo decidió en escoger un horario temprano para dejarnos y lo que para mi fue más significativo dentro de un quirófano, el lugar que para el siempre fue muy importante y que tantas satisfacciones le dio , así en el quirófano como le gustaba, así se fue.
           

Para los que lo conocimos y vivimos junto a el, queda el recuerdo de un hombre, con todos sus aciertos y sus errores, sus alegrías y tristezas, pero que siempre fue abierto, franco, dispuesto a ayudar, a dar, a enseñar y que a mí me enseño lo  importante que era vivir la vida de forma intensa tanto en las alegrías como en las tristezas.  

Gracias, Fortunato por tu tiempo y tu amistad, solo te nos adelantaste en el camino pero un día nos veremos juntos en un lugar donde ya no existe la tristeza o el llanto, lugar a donde nuestra esencia tiene la nostalgia por regresar.


           
Dr. Luis  Gabriel  Herrera  Zarco
Cirujano  de  Columna
Celaya ,  Gto.
México    
lherrera@udec.edu.mx


 

 

 

 

 
 

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